miércoles, 26 de abril de 2017

AgroNáyade prueba sus sistemas de riego en campo real



Tras haber realizado pruebas con sus sistemas alternativos de riego en caña de azúcar en Okinawa y de papa en Mairana (ambas en Santa Cruz), la empresa AgroNáyade se instala en Tarija, donde adquirió una hectárea de terreno para hacer demostraciones, capacitación y exposiciones in situ de sus propuestas para los interesados de todo el país.

En este lugar, la empresa pretende demostrar la forma de utilización de los sistemas de aspersión, micro-aspersión y de goteo, de procedencia israelí, los cuales, según la empresa, pueden ayudar a duplicar y hasta triplicar la producción, además de constituirse en una alternativa ecológica.

La hectárea adquirida es una especie de “showroom agronómico”, que permitirá un acercamiento práctico y visual con los sistemas de riego y los agricultores.

El área no tiene cultivos, sino la gama de productos instalados tal como podrían estar en los cultivos de los pequeños y medianos productores, quienes podrán observar los procedimientos de aplicación así como recibir asesoramiento para elegir el tipo de sistema de riego que más se adecue a su cultivo.

También se pueden observar estaciones que indican qué tipo de sistema se adecua más de acuerdo con cada cultivo, además del potencial productivo posible con determinados sistemas de riego.

El área demostrativa también será el espacio óptimo para impartir capacitaciones y charlas técnicas a todos los productores interesados en conocer más y verificar el potencial productivo al que se puede llegar.

Hasta ahora, la empresa ha probado la efectividad de sus sistemas en parcelas demostrativas propias a cargo de sus técnicos.

Las dos pruebas que AgroNáyade ejecutó en Bolivia fueron con cultivos de papa y caña de azúcar. Se comprobó que con sistemas por aspersión del modelo Irristad se puede llegar a producir 57 toneladas de papa por hectárea sembrada, es decir, once veces más que el promedio nacional, que llega a cinco toneladas por hectárea.

En el caso de la caña de azúcar, con sistemas de riego por aspersión se pudieron producir hasta 170 toneladas por hectárea y, con sistemas de riego por goteo, se llegó a 210 toneladas por hectárea. El promedio de rendimiento nacional es de 52 toneladas por hectárea.

Entre los principales obstáculos para el aumento del rendimiento de los cultivos en el país está la falta de sistemas de riego eficientes. Con el uso óptimo del agua se puede lograr, en cualquier región del país, mayor rendimiento de los suelos y, por ende, el uso eficiente de las áreas de cultivo, lo que repercutirá en la disminución de la necesidad de expansión de la frontera agrícola.



"La empresa realiza demostraciones en "showrooms" agrarios"



LAS TÉCNICAS

En una entrevista anterior con este medio, el gerente de la empresa, Larry Serrate Bozo, explicó que el sistema que tradicionalmente se utiliza en Bolivia, fuera de las lluvias, es el de inundación, es decir, surcos para que el agua corra por los cultivos. Este sistema trae dos problemas: primero, el agua sólo es aprovechada en 30 por ciento y no llega con todos sus nutrientes a todo el sembradío; segundo, la corriente de agua provoca erosión de suelos.

Por eso, la empresa ofrece equipos que posibilitan el aprovechamiento de 80 y hasta 90 por ciento del potencial del agua, lo que además trae otra ventaja: permite aplicar fertilizantes (el fertirriego). “Estos sistemas de riego, al aprovechar mejor el agua, cuidan este recurso valioso y vuelve más eficaz el uso de fertilizantes a través de un método conocido como fertirriego”, puntualizó.

• Los sistemas de riego de AgroNáyade difieren de precios según cada caso y el tipo de equipo que se necesite.

• Para tener una idea, se calcula que hacen falta entre 2.500 y 3.000 dólares por hectárea. Esto incluye las cabezas de riego, filtros, tuberías matrices, tuberías secundarias, y los mecanismos de aspersores o goteo.

• Puede que al cliente le parezca un precio elevado, pero considerando el incremento de la producción se trata de una inversión que perfectamente puede rescatarse en un plazo de uno o dos años.



LA EMPRESA

• AgroNáyade es una empresa de capitales netamente bolivianos, que además de ser productora agrícola, también impulsa la implementación de tecnología en la producción agropecuaria, como los sistemas de riego tecnificado, expuestos en diferentes departamentos del país.

• Es la representante oficial de la empresa israelí NaanDanJain en el país, el proveedor más grande del mundo en sistemas de riego.

• La empresa ofrece una garantía de un año, aunque los equipos pueden tener hasta 15 años de vida útil.

• También ofrece capacitación y asesoramiento para el empleo de sistemas tecnológicos, y repuestos de partes.

• Cuenta con estaciones demostrativas sobre riego tecnificado en diferentes cultivos (papa, caña de azúcar y arándano), las cuales permiten divulgar conocimiento probado con base a la experiencia para la implementación de sistemas de riego.

• Más información se puede consultar en Agronáyade.com, y en Facebook: f/Agronáyade.

Puerto Iquique inicia temporada de exportación de soya boliviana


250 toneladas de soya boliviana serán exportadas al sudeste asiático por el Puerto de Iquique, desde este martes. La carga proveniente de Santa Cruz, formará parte de un primer embarque que involucrará cerca de 1.600 toneladas.



De acuerdo con un comunicado de Iquique Terminal Internacional (ITI), se tiene previsto que en las próximas semanas llegue un nuevo cargamento de soya desde La Paz, Oruro y Cochabamba.



El gerente general de ITI, Manuel Cañas, dijo que el envío forma parte de un hito en materia operacional. “Como compañía definimos una estrategia para diversificar nuestras cargas y hemos abordado fuertemente el mercado boliviano”.



El ejecutivo destacó el trabajo desplegado por ITI en Bolivia a través de sus oficinas comerciales en La Paz y Santa Cruz, lo que ha permitido abordar ese mercado.



“Iquique aparece como el puerto más conveniente para esa nación, pues tenemos una excelente conectividad que involucra menores tiempos de traslado, a lo que se suman mejores tarifas y la eficiencia en el servicio que proporcionamos. Nuestros colaboradores se han perfeccionado especialmente para tratar esta carga”, añadió.


Caminos en mal estado en zona soyera del norte


La Asociación de Productores de Oleaginosas (Anapo), reportó que los caminos de la zona soyera del norte cruceño se encuentran en mal estado por efecto de las lluvias de las últimas semanas y el tránsito de camiones de alto tonelaje, lo que dificulta el traslado de los granos a los centros de acopio.

“En el norte se están presentando los mayores problemas con la dificultad de sacar la soya. Hay rutas intransitables en algunas zonas con más de 250 milímetros de lluvia entre marzo y abril", informó el gerente técnico de Anapo, Richard Trujillo.

En la zona afectada solo se avanzó un 40% de la cosecha. Una gran cantidad de soya está saliendo dañada por la lluvia que afecta las propiedades del producto y dificulta la extracción de aceite.
Trujillo informó que se coordinó con las autoridades municipales y de la Gobernación el envío de maquinaria para posibilitar el paso de camiones que han quedado estancados en determinadas zonas.
Unos 300 camiones están varados en la ruta, informaron autoridades de San Pedro.

Producción de maíz fue afectada por intensa helada

Más de 12 comunidades del municipio de Incahuasi, región Cinteña de Chuquisaca, fueron afectadas por una helada que cayó durante 3 días la pasada semana, a consecuencia de ello, se perdió el 20% de la producción de maíz, los otros cultivos no fueron afectados tanto, porque ya estaban a punto de cosechar; así dio a conocer el alcalde municipal Filomeno Cruz.

Las comunidades más afectadas por la helada son: Pueblo Bajo y Alto, Sultaka, La Banda, Entre Ríos y otros. “Lamentablemente este fenómeno afectó a la producción de maíz y los otros sembradíos ya estaban maduros, listos para la cosecha ahora están perdidos en su totalidad” manifestó el Alcalde municipal.

Dada esta situación, las autoridades gestionan ante el Gobierno departamental para que brinde ayuda a las familias afectadas, porque el municipio de Incahuasi solo tiene Bs 130 mil bolivianos para todo el año, “Ya hemos informado a la Gobernación para que ellos puedan ayudarnos” sostuvo.

Las familias damnificadas requieren ayuda en semillas, abonos y fertilizantes para la siguiente siembra y de esta manera recuperar la pérdida de la actual cosecha.

Finalmente , el alcalde Filomeno Cruz informó que “hasta este martes o miércoles ya se tendrá datos oficiales de los daños por este fenómeno, para ello el equipo técnico de la Alcaldía realiza la verificación y evaluación correspondiente”, manifestó.

Primer embarque de soya al exterior será 1.600 toneladas

Iquique Terminal Internacional recibió un primer cargamento de 250 toneladas de soya boliviana de un total de 1.600 que de forma inicial se enviarán a Asia. Los soyeros quieren que el periodo de exportación sea de marzo de 2017 a marzo de 2018.

26 de Abril de 2017
Primer embarque de soya al exterior será 1.600 toneladas

Con el consolidado de 250 toneladas de soya, Iquique Terminal Internacional (ITI) inició la temporada de exportación de este producto, ratificando la confianza que han depositado en el puerto empresas y productores bolivianos vinculados a este rubro. La carga proveniente de Santa Cruz formará parte de un primer embarque que involucrará cerca de 1.600 toneladas con destino al sudeste asiático. Para las próximas semanas se espera la llegada de más soya desde La Paz, Oruro y Cochabamba. El gerente general de Iquique Terminal Internacional, Manuel Cañas, dijo que el envío es parte de un hito en materia operacional. “Como compañía definimos una estrategia para diversificar nuestras cargas y hemos abordado fuertemente el mercado boliviano. Por segundo año consecutivo estamos trabajando con soya, a lo que hemos ido sumando otros productos, tales como, maquinaria, acero, aceite, entre otros. Esto ratifica la confianza que tienen nuestros clientes en el trabajo que realizamos diariamente entregando un servicio de calidad donde prima la excelencia”, aseveró. El ejecutivo destacó el trabajo desplegado por ITI en Bolivia a través de sus oficinas comerciales en La Paz y Santa Cruz, lo que ha permitido abordar ese mercado. “Iquique aparece como el puerto más conveniente para esa nación, pues tenemos una excelente conectividad que involucra menores tiempos de traslado, a lo que se suman mejores tarifas y la eficiencia en el servicio que proporcionamos. Nuestros colaboradores se han perfeccionado especialmente para tratar esta carga”, indicó. La representante de los pequeños productores del norte de Santa Cruz, Deysi Choque, indicó que como sector todavía no han enviado ningún volumen de soya para exportación porque los precios internacionales aún no son atractivos. Los productores buscan un precio que esté bordeando los $us 280 la tonelada de soya que salga de Bolivia. Choque estuvo ayer en La Paz para buscar ampliar el plazo de exportación de marzo de 2017 a marzo de 2018.

martes, 25 de abril de 2017

Las causas y tendencias de la crisis de la castaña

Se está discutiendo con preocupación el problema socio-económico y ambiental de la baja producción de la castaña en el Norte Amazónico, región de 100.000 km2 que abarca al departamento de Pando, las provincias Ballivián y Vaca Diez del Beni y parte de Iturralde, en el departamento de La Paz.

Para entender de manera integral las causas, es necesario conocer que el cambio climático se refiere más a la variación de distintos componentes del clima que pueden tener un cambio duradero y significativo a nivel local y global. El calentamiento global es el acelerado incremento de la temperatura en el planeta por el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) como el CO2 y otros que atrapan calor, y guardan relación directa con el efecto invernadero. El fenómeno de El Niño consiste en un aumento de la temperatura superficial del mar en la región ecuatorial del océano pacífico que ocasiona un calentamiento que modifica los patrones climáticos globales, en promedio ocurre cada cuatro años pero puede darse entre dos y siete. Todos son fenómenos diferentes pero guardan cierta relación en cuanto a causas y efectos adversos como lo ocurrido en el Norte Amazónico.

Algunas causas que contribuyen al calentamiento global y al cambio climático son la deforestación y degradación forestal, que ocasionan la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera, generando un aumento de la temperatura lo que, al mismo tiempo, repercute en el régimen de balance hídrico y en el ciclo del agua a nivel local, regional y global. Otros efectos son las sequías, inundaciones e incendios, que provocan pérdidas materiales y humanas, reducción de biodiversidad, escasez de agua e inseguridad alimentaria.

Para el caso de los bosques amazónicos del Norte Amazónico, la deforestación promedio entre 2000 y 2010 fue de 29.500 ha/año (Cuellar et al. 2012). En Pando, entre 1976 y 2013 se perdieron 187.911 has (FAN, 2016). No obstante, en la última década la pérdida fue de 9.818 ha/año (Cuellar et al., 2012). A una escala más local, el municipio de Riberalta pierde unas 5.724 ha/año de bosque primario (Peralta-Rivero et al. 2015) y Guayaramerín 4.244 ha/año (FAN, 2010). De esta manera, en Pando y en la provincia Vaca Diez se deforestan dos terceras partes por año de esta región castañera, sobre todo para ampliar áreas para la ganadería y la agricultura a pequeña escala.

Los remanentes forestales de la zona son alterados principalmente por incendios forestales, apertura de caminos y aprovechamiento de madera, aportando a la degradación forestal. A pesar de ello, Pando aún tiene 71% de sus recursos forestales en buen estado de conservación y Vaca Diez entre 61 y 78% (FAN, 2016).

En los bosques del Norte Amazónico en promedio existen 0,8 árboles adultos de castaña por hectárea y en algunos casos existen rodales que pueden alcanzar hasta 10 árboles/ha, haciendo una relación entre la deforestación y degradación en la región, anualmente se pierden miles de árboles, y en otros casos, aunque no los talan, son dejados en pie y con el tiempo dejan de producir y mueren, siendo el abandono otra de las causas de la disminución del volumen de la producción de castaña.

Si agregamos al análisis el fenómeno de El Niño cuyos efectos el 2015-2016 generó la declaratoria de emergencia de 131 municipios de 339 del país por falta de agua, en la cuenca amazónica se presentó también con sequías, disminución en el crecimiento de los árboles, menor captura de carbono por la cobertura arbórea y una alta probabilidad de incendios forestales. Las altas temperaturas anormales y la baja humedad han tenido un efecto directo en la ecología del árbol de castaña que en términos de producción han sido drásticos, pero no sólo de esta especie, sino también para otras como el cacao silvestre, según el reporte en la zona de trabajo de CIPCA.

Estos fenómenos sustentados por actividades antrópicas han coincidido de manera tal que la producción de castaña se redujo en 70%, así lo reportaron personas de decenas de comunidades de la región. Un punto a añadir es que los árboles de la Amazonia han aumentado su tasa de mortalidad y están perdiendo su capacidad de capturar CO2 ya desde 1980 (Brienen et al. 2015). Desde 1970 el CO2 atmosférico que sigue el ciclo natural del carbono es absorbido por las plantas entre cuatro y cinco años (tiempo promedio de residencia en la atmósfera). Sin embargo, el CO2 atmosférico producto de actividades antrópicas es absorbido en un periodo mayor a los 100 años. De 1750 al presente las concentraciones de GEI en la atmósfera han aumentado en 40%. Esto genera nuevas hipótesis para conocer qué pasa exclusivamente con el árbol de castaña.

No se sabe cuándo se presentará una crisis similar a la de este año en la producción de castaña, o quizá se volverá algo común en los años venideros cuando El Niño refuerce. Es de seguro que en el 2018 la producción incrementará, sin embargo, con todas las causas y efectos analizados previamente, es previsible que la producción no sea sostenible en las siguientes décadas.

Estudios científicos pronostican que para el 2030 las temperaturas en la región se incrementarán hasta más de 1,8 °C, y los municipios más afectados podrían ser Ingavi, Santa Rosa del Abuná, Santos Mercado, San Pedro (Pando), Riberalta y Guayaramerín (Beni).

Las precipitaciones se verán afectadas con una disminución entre -14 y -25% para la época seca y hasta -6% en la época húmeda para el caso de Santos Mercado y Nueva Esperanza, pero también podría aumentar entre 1 y 14% en esta misma época para los demás municipios, lo que generaría mucha variación para una misma región (FAN, 2016). La tendencia de pérdida forestal es del 10 y 30% por expansión ganadera en los alrededores de la carretera Guayaramerín-Riberalta-Cobija y 1% por la agricultura a pequeña escala (Müller, 2011).

Por lo expuesto, la solución para esta crisis, no debe orientarse sólo a la problemática de una zafra, sino más bien debe ser un plan a largo plazo y sostenido que permita el desarrollo de otras alternativas potenciales para la población de la región como el aprovechamiento de otros productos forestales no maderables y la generación de empleo.

Hay que considerar que empresas de procesamiento de castaña están adquiriendo nuevas tecnologías y cada vez requieren menos personal en el beneficiado, lo que ocasiona desempleo.

Por último, se debe entender que el problema de la baja producción de la castaña va más allá de un hecho histórico y aislado, todo problema ambiental transita a un problema socio-económico y la crisis de la castaña no es la excepción.

Se debe seguir trabajando y concretizando propuestas que respondan a la vocación forestal de la región Norte Amazónica y no caer en lo errores que históricamente la han marginado, retrasado y han entorpecido su desarrollo.

*El autor es investigador
del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).

Las causas y tendencias de la crisis de la castaña

Se está discutiendo con preocupación el problema socio-económico y ambiental de la baja producción de la castaña en el Norte Amazónico, región de 100.000 km2 que abarca al departamento de Pando, las provincias Ballivián y Vaca Diez del Beni y parte de Iturralde, en el departamento de La Paz.

Para entender de manera integral las causas, es necesario conocer que el cambio climático se refiere más a la variación de distintos componentes del clima que pueden tener un cambio duradero y significativo a nivel local y global. El calentamiento global es el acelerado incremento de la temperatura en el planeta por el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) como el CO2 y otros que atrapan calor, y guardan relación directa con el efecto invernadero. El fenómeno de El Niño consiste en un aumento de la temperatura superficial del mar en la región ecuatorial del océano pacífico que ocasiona un calentamiento que modifica los patrones climáticos globales, en promedio ocurre cada cuatro años pero puede darse entre dos y siete. Todos son fenómenos diferentes pero guardan cierta relación en cuanto a causas y efectos adversos como lo ocurrido en el Norte Amazónico.

Algunas causas que contribuyen al calentamiento global y al cambio climático son la deforestación y degradación forestal, que ocasionan la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera, generando un aumento de la temperatura lo que, al mismo tiempo, repercute en el régimen de balance hídrico y en el ciclo del agua a nivel local, regional y global. Otros efectos son las sequías, inundaciones e incendios, que provocan pérdidas materiales y humanas, reducción de biodiversidad, escasez de agua e inseguridad alimentaria.

Para el caso de los bosques amazónicos del Norte Amazónico, la deforestación promedio entre 2000 y 2010 fue de 29.500 ha/año (Cuellar et al. 2012). En Pando, entre 1976 y 2013 se perdieron 187.911 has (FAN, 2016). No obstante, en la última década la pérdida fue de 9.818 ha/año (Cuellar et al., 2012). A una escala más local, el municipio de Riberalta pierde unas 5.724 ha/año de bosque primario (Peralta-Rivero et al. 2015) y Guayaramerín 4.244 ha/año (FAN, 2010). De esta manera, en Pando y en la provincia Vaca Diez se deforestan dos terceras partes por año de esta región castañera, sobre todo para ampliar áreas para la ganadería y la agricultura a pequeña escala.

Los remanentes forestales de la zona son alterados principalmente por incendios forestales, apertura de caminos y aprovechamiento de madera, aportando a la degradación forestal. A pesar de ello, Pando aún tiene 71% de sus recursos forestales en buen estado de conservación y Vaca Diez entre 61 y 78% (FAN, 2016).

En los bosques del Norte Amazónico en promedio existen 0,8 árboles adultos de castaña por hectárea y en algunos casos existen rodales que pueden alcanzar hasta 10 árboles/ha, haciendo una relación entre la deforestación y degradación en la región, anualmente se pierden miles de árboles, y en otros casos, aunque no los talan, son dejados en pie y con el tiempo dejan de producir y mueren, siendo el abandono otra de las causas de la disminución del volumen de la producción de castaña.

Si agregamos al análisis el fenómeno de El Niño cuyos efectos el 2015-2016 generó la declaratoria de emergencia de 131 municipios de 339 del país por falta de agua, en la cuenca amazónica se presentó también con sequías, disminución en el crecimiento de los árboles, menor captura de carbono por la cobertura arbórea y una alta probabilidad de incendios forestales. Las altas temperaturas anormales y la baja humedad han tenido un efecto directo en la ecología del árbol de castaña que en términos de producción han sido drásticos, pero no sólo de esta especie, sino también para otras como el cacao silvestre, según el reporte en la zona de trabajo de CIPCA.

Estos fenómenos sustentados por actividades antrópicas han coincidido de manera tal que la producción de castaña se redujo en 70%, así lo reportaron personas de decenas de comunidades de la región. Un punto a añadir es que los árboles de la Amazonia han aumentado su tasa de mortalidad y están perdiendo su capacidad de capturar CO2 ya desde 1980 (Brienen et al. 2015). Desde 1970 el CO2 atmosférico que sigue el ciclo natural del carbono es absorbido por las plantas entre cuatro y cinco años (tiempo promedio de residencia en la atmósfera). Sin embargo, el CO2 atmosférico producto de actividades antrópicas es absorbido en un periodo mayor a los 100 años. De 1750 al presente las concentraciones de GEI en la atmósfera han aumentado en 40%. Esto genera nuevas hipótesis para conocer qué pasa exclusivamente con el árbol de castaña.

No se sabe cuándo se presentará una crisis similar a la de este año en la producción de castaña, o quizá se volverá algo común en los años venideros cuando El Niño refuerce. Es de seguro que en el 2018 la producción incrementará, sin embargo, con todas las causas y efectos analizados previamente, es previsible que la producción no sea sostenible en las siguientes décadas.

Estudios científicos pronostican que para el 2030 las temperaturas en la región se incrementarán hasta más de 1,8 °C, y los municipios más afectados podrían ser Ingavi, Santa Rosa del Abuná, Santos Mercado, San Pedro (Pando), Riberalta y Guayaramerín (Beni).

Las precipitaciones se verán afectadas con una disminución entre -14 y -25% para la época seca y hasta -6% en la época húmeda para el caso de Santos Mercado y Nueva Esperanza, pero también podría aumentar entre 1 y 14% en esta misma época para los demás municipios, lo que generaría mucha variación para una misma región (FAN, 2016). La tendencia de pérdida forestal es del 10 y 30% por expansión ganadera en los alrededores de la carretera Guayaramerín-Riberalta-Cobija y 1% por la agricultura a pequeña escala (Müller, 2011).

Por lo expuesto, la solución para esta crisis, no debe orientarse sólo a la problemática de una zafra, sino más bien debe ser un plan a largo plazo y sostenido que permita el desarrollo de otras alternativas potenciales para la población de la región como el aprovechamiento de otros productos forestales no maderables y la generación de empleo.

Hay que considerar que empresas de procesamiento de castaña están adquiriendo nuevas tecnologías y cada vez requieren menos personal en el beneficiado, lo que ocasiona desempleo.

Por último, se debe entender que el problema de la baja producción de la castaña va más allá de un hecho histórico y aislado, todo problema ambiental transita a un problema socio-económico y la crisis de la castaña no es la excepción.

Se debe seguir trabajando y concretizando propuestas que respondan a la vocación forestal de la región Norte Amazónica y no caer en lo errores que históricamente la han marginado, retrasado y han entorpecido su desarrollo.

*El autor es investigador
del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).