sábado, 18 de noviembre de 2017

Hidroponía: Innovando en sistemas prácticos, tecnificados y ventajosos


INNOVACIÓN

Según el docente Vladimir Gutiérrez Mercado, es importante innovar la producción forrajera para beneficiarse de las ventajas del sistema de hidroponía.

En Chuquisaca, la producción ganadera es mínima porque la mayoría de los productores son conformistas, tienen miedo a innovar y prefieren seguir trabajando con el sistema tradicional, sostiene Vladimir Gutiérrez Mercado, docente de la Carrera de Ingeniería Agronómica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad San Francisco Xavier.

De esa forma, argumenta él, se continúa con el círculo vicioso de la agricultura, con muchos problemas particularmente en la ganadería por la deficiencia que existe en la producción de forraje disponible para alimentar al ganado; esto provoca que los productores se desmoralicen.

“Es tiempo de romper esos tabúes y paradigmas de miedo al cambio y empezar a invertir en sistemas más prácticos, modernos y tecnificados, como la hidroponía”, plantea Gutiérrez.

¿Qué es la hidroponía?

La hidroponía es un método de cultivo industrial de plantas que en lugar de tierra usa solo soluciones acuosas con nutrientes químicos disueltos o con sustratos estériles (arena, grava, vidrio y otros) como soporte de la raíz de las plantas.

Resulta rentable por la escasa cantidad de nutrientes que se necesitan y es muy útil en zonas especialmente áridas.

Agricultura vertical

Gutiérrez explica que hoy la agricultura ya no es más horizontal sino vertical, y que con el método de hidroponía se puede cultivar en galerías o en repisas.

Otro beneficio de este tipo de cultivo es que permite obtener una gran producción en espacios reducidos; por ejemplo, en 30 o 50 metros cuadrados se puede compensar lo que se produce en una hectárea durante mucho tiempo y con problemas de por medio.

La clave: Innovar

“Con el propósito de proporcionar una buena alternativa a los productores, es importante innovar la producción forrajera y trabajar con forraje verde hidropónico, que se puede producir durante todo el año sin enfrentar en el trabajo de campo las condiciones climáticas a las que están sometidos otros cultivos”, agrega el docente.

Gutiérrez asegura que de esta manera se puede trabajar en invernaderos durante todo el año. Una de las cualidades del método sugerido es que después de sembrar las semillas, ya se puede cosechar a los 15 días. En cambio, con el sistema tradicional para la siembra de forraje, mínimamente, se debe esperar tres meses para la cosecha.

“La ventaja de este proceso es que la siembra es escalonada, es decir que se siembra y se cosecha todos los días de acuerdo con la proyección y el número de cabezas de ganado que se pueda tener”, complementa él.

En el Centro Experimental de Villa El Carmen de Yotala, perteneciente a la Universidad San Francisco Xavier, Gutiérrez trabaja junto con los estudiantes de Ciencias Agrarias con el método de hidroponía desde hace unos cinco año para alimentar al ganado menor, como conejos, caprinos y ovinos, debido al tamaño del invernadero. Pero dice que debido a las características nutricionales que tiene ese forraje, se adecua muy bien para alimentar al ganado mayor lechero.

Mayor nivel de proteínas

Un grano normal de cebada tiene un promedio de 11 a 13 por ciento de nivel de proteína, pero con hidroponía casi se dobla el nivel proteínico a un 21%, según los resultados de un análisis realizado por el Instituto Tecnológico de Alimentos (ITA) compartidos por Gutiérrez con CAPITALES.

Eso significa que supera los niveles de los requerimiento nutricionales de cualquier tipo de ganado. “Por ejemplo, los animales en gestación requieren de un aporte nutricional de un 20%”, detalla el profesional.

Sin depender del clima ni del agua

Esta alternativa sirve para fortalecer la producción agropecuaria sin depender del clima y de las condiciones del agua, porque esta se optimiza con un sistema tecnificado bajo riego presurizado.

Solo se usan 2 litros de agua para 1 metro cuadrado durante 15 días; así se optimiza tanto el líquido como los recursos económicos y el espacio, porque no se necesita de un terreno ni sustrato, solo de agua y semilla para producir forraje.

El cultivo mediante hidroponía permite que el agricultor tenga esta alternativa al alcance de sus manos, sin preocuparse por conseguir insumos agrícolas y nutrientes, algo que muchas veces limita al agricultor por la distancia de su finca o predio.

“Solo falta compromiso y ganas de trabajar”, anima el profesor entrevistado por este suplemento.

Gobierno financiará 18 sistemas de riego

El Fondo Nacional de Desarrollo Integral (Fonadin) suscribió ayer 18 convenios de cofinanciamiento con la Gobernación de Cochabamba y 12 municipios para sistemas de riego y proyectos productivos, con una inversión aproximada de 40 millones de bolivianos.

El director del Fonadin, Erlan Oropeza, explicó que 25.288.631,61 bolivianos corresponden a recursos del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, mediante la modalidad de financiamientos concursales.

En tanto que de los cofinanciados con fondos de la Unión Europea y el Gobierno, 15 corresponden a la construcción de sistemas de riego, para 530,61 hectáreas incrementales, instaladas en los municipios de Aiquile, Alalay, Arbieto, Bolívar, Cocapata, Morochata, San Benito, Tiraque (Cochabamba), San Pedro de Buena Vista y Pocoata (Potosí), por 11.112.232 bolivianos que beneficiarán a 729 familias.

Entretanto, con el apoyo para la producción apícola en el municipio de Toro Toro, la construcción de criaderos de trucha en el centro turístico Torowarku del distrito Paredones en el municipio de Vacas y la implementación del complejo de papa en la región andina del departamento de Cochabamba.

La viabilidad del complejo para la región andina, con 25 millones de bolivianos, fue una de las iniciativas de impacto que se consolidó con las rúbricas del gobernador de Cochabamba, Iván Canelas, y el director General Ejecutivo de Fonadin, Erlan Oropeza.

Canelas afirmó que la ejecución permitirá dinamizar la economía de las familias productoras, elevar los niveles de la productividad y calidad de la papa e implementar una infraestructura con equipamiento.

Bolivia comparte su experiencia contra la langosta

El Estado boliviano, a través del Iniaf, intercambió experiencias en la lucha y control de la plaga de langostas en un vento en Jujuy, Argentina.

El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria y Forestal (Iniaf), del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, participa en la Jornada de Protección Vegetal sobre la situación actual de la Schistocerca Cancellata —langosta sudamericana— en el noreste argentino.

“La jornada permitió intercambiar experiencias y tecnologías en la temática de la plaga de langosta sudamericana, tomando en cuenta que en esta área están inmersos Argentina, Bolivia y Paraguay”, señala un comunicado del Iniaf.

El representante del Iniaf, Jorge Vásquez Cucho, informó que en el encuentro se compartieron y proporcionaron conocimientos prácticos sobre el manejo y bases para el desarrollo de una estrategia de manejo de la plaga que viene desarrollando Bolivia.

“Este encuentro también sirvió para conocer el manejo y la problemática instalada en el noreste de Argentina, las novedades y avances en las provincias de Jujuy y Salta, y los avances que de las instituciones que trabajan en el tema”, dijo.

Al evento asistieron representantes del gobierno e instituciones de Argentina como el Ministerio de Agroindustria, Gobierno de Jujuy, Ministerio de Desarrollo Económico y Producción, Instituto Nacional de Tecnología Alimentaria (INTA), Servicio Nacional de Seguridad Alimentaria (Senasa) y otros.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Alianza con México beneficiará producción agropecuaria

El director del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf), Carlos Osinaga, informó ayer que se consolidó una alianza estratégica con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) de México para apoyo en investigación científica y mitigación de enfermedades que atacan a esos cultivos.

“Hemos consolidado una alianza estratégica con el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y del Trigo (Cimmyt) con base con México que está articulado en una red global, tenemos el privilegio que nos tomen en cuenta organismos internacionales de mucha trayectoria en el ámbito de la investigación”, explicó.

Osinaga manifestó que a través de un convenio, el Cimmyt apoyará con 237.000 dólares, en un período de cuatro años, para realizar trabajos de investigación.

lunes, 13 de noviembre de 2017

San Lucas busca mercados para durazno, uva y naranja


TECNIFICACIÓN

San Lucas trabaja en la tecnificación del proceso de elaboración del singani, para incrementar su capacidad y llegar al mercado nacional con entregas seguras.

En su 88 aniversario de creación, este municipio de Nor Cinti, a través de una ley aprobada ayer en una sesión extraordinaria de la Asamblea Departamental, fue reconocido por su 'Potencial Productor de Durazno de Chuquisaca'.

El municipio de San Lucas, en la provincia chuquisaqueña de Nor Cinti, tiene un gran potencial para la producción de durazno, uva y naranja de primera calidad y el objetivo de sus productores, asociaciones y microempresarios, junto con el apoyo de la Alcaldía local, es promocionar esos productos a nivel departamental y nacional.

Con ese propósito buscan nuevos mercados dónde comercializar la fruta y los productos transformados.

Durazno

Actualmente, los productores y microempresarios de San Lucas transforman 70.000 quintales de durazno en mocochinchi al año. Además, producen otros 280 mil quintales que se consumen como fruta.

De acuerdo con información proporcionada a CAPITALES por el responsable de Comercialización y Fomento a la Producción de la Alcaldía de San Lucas, Wilber Correa, en todo ese municipio existen 661.637 árboles de durazno de las variedades Criollo, Ulincates mejorados, Franco, Gumucio, Reyes, Texas y fruta de partir, entre otras que se desarrollan especialmente por el cañón de San Lucas.

El objetivo de la región es comercializar el mocochinchi (durazno pelado, secado y deshidratado por acción del sol con el que se elabora refresco).

Con ese propósito se realizan unas tres o cuatro ferias anuales en San Lucas, donde el durazno transformado se vende embolsado.

Los productores quieren tener un mercado seguro ya que por el momento, según Correa, existe la costumbre de que el precio sea definido por los compradores y no así por los productores.

Por ejemplo, en esta temporada el quintal de mocochinchi se comercializa a Bs 800, pero en la última feria se vendió a precios que oscularon entre 650 y 700 bolivianos. Los productores buscan regularizar y fijar un solo precio.

“Elaborar el mocochinchi no es fácil. Primero se tiene que recoger o cosechar el durazno y seleccionar los de primera, segunda y tercera, de acuerdo con su tamaño. Después, hay que pelar quintales de fruta día y noche y poner a secar, cuidando que no se eche a perder, y luego embolsar”, describe Correa.

Los lugares donde se producen duraznos son los distritos Chilimayu, Malliri, Payacata del Carmen, Uruchini, Padcoyo y Ocurí. En cada uno hay entre cuatro y siete comunidades en las que se trabaja para el cuidado de esta sabrosa fruta.

El durazno de San Lucas es destinado a los mercados de Sucre, La Paz y Santa Cruz, a través de mayoristas y de la venta directa en ferias. Las empresas o personas interesadas en contactarse con los productores pueden llamar al celular 68661238.

Potencial productor

En su 88 aniversario de creación en 2016, el municipio de San Lucas, a través de una ley aprobada en una sesión extraordinaria de la Asamblea Departamental, fue reconocido por su 'Potencial Productor de Durazno de Chuquisaca'.

Esta declaratoria se produce luego de que la secretaria de Desarrollo Productivo y Economía Plural de la Gobernación de Chuquisaca, Lucrecia Tolaba, entregara la ley departamental a finales de marzo pasado.

Tolaba explicó, en ese entonces, que esa ley prevé promover la inclusión de planes operativos anuales de la Gobernación de Chuquisaca para proyectos que coadyuven y fortalezcan el potencial de la producción de durazno.

Uvas: Vino, singani y pasas

Según Correa, en San Lucas se producen 318.634 kilos anuales de uva, de las variedades Misionera, Negra o Criolla y Moscatel de Alejandría.

Afirma que del 100% de la producción, el 96% se destina a la elaboración de vinos y singanis, el 2% a las pasas (uvas deshidratadas) y el 2% restante al consumo como fruta. El kilo se vende a entre Bs 10 y 15.

Por ahora la producción de singani es a poca escala: alcanza a 70 quintales por año y su mercado aún es local. Cuenta con 45.000 plantas de uva en los valles de Uruchini y en Pulquina. San Lucas tiene 108 familias agricultoras en el rubro vitivinícola.

En febrero de este año el municipio celebró seis años de la Ley Departamental N°011-2011, que reconoció como 'Patrimonio Cultural de los Cintis y de Chuquisaca' al singani de San Lucas, conocido por llevar el nombre de la comunidad donde nació esta bebida, Uruchini.

San Lucas trabaja en la tecnificación del proceso de elaboración del singani, de modo que pueda incrementar su capacidad y llegar al mercado nacional con entregas seguras.

Naranja

A nivel departamental y nacional la naranja de San Lucas es muy poco conocida por falta de promoción. Según Correa, estos cítricos son de primera calidad en comparación a otras variedades por tratarse de naranjas jugosas, sabrosas y muy aromáticas. “Son ideales para el consumo en forma de jugo y los turistas podrían saborearla en los mejores hoteles de Chuquisaca y de Bolivia”, sostiene el Responsable de Comercialización y Fomento a la Producción de la Alcaldía de San Lucas.

Hace un tiempo la municipalidad organizó una feria en la plaza Trigo Arce con la participación de 20 productores de cinco comunidades, poniendo a la venta 60.000 unidades del cítrico. La actividad se desarrolló en una mañana y en ese lapso de tiempo se vendió toda la fruta a precios económicos (entre 35 y 40 bolivianos por 100 unidades). En otras ferias se comercializa hasta en Bs 70 la centena.

“Es un interesante ingreso económico para las familias de las comunidades que son de difícil acceso; en varios casos, para llegar hasta esos lugares se tiene que caminar muchas horas a pie y, en camiones grandes, se demora en llegar una siete horas desde el pueblo de San Lucas”.

En San Lucas hay 3.911 árboles de naranja. De cada uno se cosechan entre 800 y 900 unidades; se plantaron otros 4.000 que empezarán a producir frutos en los siguientes años.

La Alcaldía impulsa la producción de naranja en Saca Villaque Chico, Ojeda, Tapira, Molle Pata, Saca Villaque Grande, Soto Loma, Capira.

Cacao de Bolivia suma su triple ‘corona’ mundial



Su alta calidad y excelente aroma posicionaron por tercera ocasión consecutiva al cacao boliviano entre los mejores del mundo. El último reconocimiento fue para una muestra de grano silvestre amazónico producido por el pueblo leco en el norte paceño.

“Nuestro cacao es de buena calidad por el manejo que se le da después de la cosecha y la virtud ecológica de su producción, porque se lo cultiva en Guanay, en un territorio natural que está a orillas del parque Madidi”, cuenta René Marqués, responsable de la Asociación de Productores de Cacao del Pueblo Leco de Larecaja, que produce la marca Chocoleco.

Estas cualidades fueron reconocidas con el “Premio Internacional del Cacao 2017”, un emprendimiento del Salón del Chocolate, el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo y Bioversity International que se realiza cada dos años con el fin de fortalecer las relaciones entre los chocolateros industriales y los pequeños artesanos.

En el evento de este año, en el que participaron 166 muestras de cacao provenientes de 40 países, se incluyó a los granos de Chocoleco entre los 18 mejores del mundo y entre los cuatro más destacados de Sudamérica, un logro que se suma a los obtenidos por otras variedades bolivianas en 2015 y 2013.

El objetivo del concurso es “aumentar la conciencia y promover la educación a lo largo de la cadena de suministro de cacao sobre la oportunidad de producir un producto de alta calidad y preservar los sabores resultantes de la diversidad genética y el conocimiento de los agricultores que preparan los granos”, se lee en la página web de la organización internacional.

La muestra galardonada del pueblo Leco fue obtenida a partir de árboles nativos de cacao silvestre amazónico, cultivados con sistemas productivos agroforestales y cosechados bajo prácticas tradicionales.

“Nos llegó la convocatoria en febrero, así que nos presentamos” al certamen “con nuestro cacao cultivado con características criollas”, recuerda Marqués.

El primer año que una variedad nacional obtuvo “Premio Internacional del Cacao” fue en 2013, cuando la cosecha de Mario Guari Cartagena, de la Asociación de Productores Agroforestales de la Región Amazónica de Bolivia (APARAB), de Riberalta (Beni), se situó entre las 15 mejores.

En el siguiente evento, 2015, se enviaron al torneo tres muestras, de las cuales dos se posicionaron entre las 17 mejores. Los galardonados en ese entonces fueron los productos de la Asociación de Productores de Carmen del Emero del Norte de La Paz y la de Ángel Tapia, afiliado a la APARAB.

El Viceministerio de Comercio Exterior e Integración y la Confederación de Productores y Recolectores Agroecológicos de Cacao de Bolivia posibilitaron que en este 2017 seis muestras de cacao boliviano participen en el concurso.

La Asociación de Productores de Cacao del Pueblo Leco de Larecaja, que agrupa a 35 familias de esa comunidad indígena, vende el 90% de su producción a la empresa Chocolates Para Ti, de Sucre, a un precio cercano a los Bs 1.500 el quintal. El resto lo utilizan para consumo interno y para la elaboración de chocolates artesanales.

La agrupación produce el año cerca de una tonelada y media y prevén alcanzar las tres toneladas y media el próximo año.

El Centro de Investigación y Promoción del Campesinado destacó que la participación del cacao boliviano en eventos internacionales es muy importante porque permite mostrar en el ámbito mundial la calidad y los esfuerzos que se han alcanzado en el manejo de este producto.

Maní, milenario producto nacional

El maní (Arachis hypogaea), también conocido como cacahuate, cacahuete o peanut, es una leguminosa de la familia de las Fabaceae cuyos frutos, considerados frutos secos, contienen semillas muy apreciadas en gastronomía.

Por su versatilidad, este cultivo se ha extendido a nivel mundial, estudios recientes revelan que el origen del maní moderno estaría en Sudamérica, específicamente en los valles bolivianos, donde dos especies antiguas se hibridaron hace 10.000 años dando lugar a la especie de maní que está presente en las cocinas de casi todo el mundo.

Según estudios genéticos y antropológicos, el maní moderno sería el resultado de la hibridación de dos antiguos tipos de maní andino: las variantes Arachis duranensis, muy común en las laderas andinas entre el noroeste de Argentina y el sureste de Bolivia; y Arachis ipaensis, una especie que se creía extinta y que investigadores de la Universidad de Georgia y la Iniciativa para el Genoma del Maní hallaron recientemente viva en territorio boliviano.

Aunque no se ha estudiado cuán antiguas son A. duranensis y A. ipaensis, los investigadores piensan que podría tratarse de especies que llevan más de un millón de años en la Tierra. El cultivo de la especie híbrida de maní que conocemos actualmente se extendió a lo largo de Sud América en épocas precolombinas hasta llegar a las costas del Atlántico y el Pacífico, e incluso a Centroamérica y México. En tempos más recientes fue llevado a África, Asia, América del Norte y Australia.

Además, de su milenaria historia, el maní tiene cualidades y características que hacen recomendable su uso, aunque debe ser consumido con moderación por tratarse de un alimento muy rico en calorías. Posee un alto nivel de grasas moninsaturadas y proteínas, ayuda a reducir el nivel de colesterol en la sangre y es apto para enfermos celíacos. Ayuda a generar serotonina en el cerebro, lo que lo transforma en un aliado natural contra la depresión, y es un suplemento ideal para mujeres embarazadas o aquellas que desean quedar embarazadas, pues presenta un alto contenido de ácido fólico. (Gustu)