lunes, 1 de diciembre de 2008

Reducción de arroz y maíz afectará en la dieta diaria


Dora Bautista vende alrededor de 100 platos diarios de comida en el mercado El Trompillo, para ello necesita entre 10 y 11 kilos de arroz, porque todos llevan este carbohidrato como complemento. “Sólo unos tres clientes piden que se le sirva el segundo sin arroz, el resto, sobre todo los trabajadores y obreros, lo exigen”, afirma. Este producto, que forma parte de la canasta básica y que está presente en la mesa de miles de cruceños, puede verse afectado por la reducción de lo proyectado en la siembra de fines de 2008 y principios de 2009 (ver gráfico).
Una familia de cuatro miembros consume aproximadamente un kilo de arroz en cuatro días, tomando en cuenta sólo el almuerzo. Pero las 170.000 hectáreas de siembra previstas se redujeron a 130.000, cifra que aún está en duda, debido a los problemas que enfrenta el sector productivo. Desde escasez de diésel, decretos, restricciones, trámites burocráticos para poder adquirir combustible y deterioro de caminos, hasta factores climáticos causarán el efecto. Similar es el panorama en el caso del maíz, cuya producción está destinada al mercado interno y, entre el 65% y el 70%, se usa como materia prima para la elaboración del alimento balanceado, insumo vital del sector avícola, porcino y ganadero.
Mamerto Cortez, presidente de Promasor, dijo que la agricultura no tiene día ni hora de descanso, tampoco feriado y para sostener ese ritmo es vital el diésel. “El problema del diésel continúa, el productor debe realizar un trámite burocrático y extremadamente complicado, el cual implica trasladarse hasta la capital, eso lleva tiempo y un costo. Estamos convencidos de que hay una actitud clara en contra del sector productivo, puesto que en lugar de aliviar lo ha empeorado y complicado”, sostuvo Cortez.
La siembra de maíz en el Norte Integrado y parte de la zona de expansión prácticamente está perdida, lo que significa un 30% menos de lo previsto, dice Cortez. Pero aún hay esperanzas en Cordillera (pese a la extrema sequía), Chiquitos, Ñuflo de Chávez y en los valles cruceños. Si en la campaña venidera no se dan los incentivos necesarios y no se pone fin al problema del diésel, sumado al factor climático, nos espera un 2009 funesto, advirtió Cortez.
Para el gerente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, Edilberto Osinaga, está en riesgo el abastecimiento de arroz, maíz, soya y sorgo, lo que afectaría directamente al bolsillo de la gente. Pero de todos ellos, el menos perjudicado será el mercado de consumo de soya.
“La cantidad de hectáreas da mayor excedente que otros productos y la mayor parte va a la exportación, por lo que permitirá mejor juego de cintura”, dijo. Cosa que no sucede en el caso del arroz y el maíz “es más delidado, estamos esforzándonos para cumplir con el consumo de la población”, señaló.
Si bien no han sufrido reducción en la siembra de frutas y hortalizas, Osinaga considera que al ingresar pocas divisas al país y con la vigencia de las restricciones a las exportaciones se puede desacelerar la economía, reflejándose una baja en las inversiones y actividades, por lo tanto, también habrá problemas en la capacidad de compra.
Con relación a la caña, 25.000 hectáreas están quedando sin cortar, lo que significa 1,5 millones de quintales menos, debido a los problemas del abastecimiento de diésel, dijo Ernesto Antelo, presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior.
“El problema del diésel se agudizó y ya no se puede hacer una preparación de las tierras de forma oportuna; afectó la siembra y cosecha de invierno, alteró la zafra, que está terminando a empujones, y, por último, la preparación de las tierras para la siembra de verano o la llamada grande”, acotó.

Siembra de soya se redujo un 30%
Si bien la soya es uno de los productos cuyo consumo interno está garantizado, los problemas que enfrenta con la crisis del diésel afectarán en la producción para exportación. La escasez de diésel para la siembra de la campaña de verano 2008/2009, que se inicia en noviembre y para lo cual había una intención de siembra de 700.000 hectáreas, de las cuales están en riesgo entre un 30% y 35%, por la falta de dicho combustible, explicó el gerente de planificación de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas, Jaime Hernández.
Cuál será el impacto social y económico?, le preguntamos.
De no solucionarse este problema en las próximas dos semanas, la repercusión social se verá en los miles de agricultores, principalmente pequeños, que perderán la oportunidad de sembrar, producir y generar ingresos económicos para mantener a sus familias. También afectará a toda la cadena productiva de oleaginosas (proveedores de insumos, transportistas, agroindustria y otros campos más). A esto se suma la posibilidad de pérdida de miles de fuentes de empleo, además de la disminución en las exportaciones en volumen y valor, que profundizará más la crisis económica que tendrá nuestro país el próximo año.
En lo que respecta a la soya y sus productos con valor agregado, el 20 por ciento es destinado al mercado interno y el 80 por ciento restante para la exportación; es decir, que el abastecimiento del mercado interno con la soya está asegurado, afirmó Hernández.
Las zonas más afectadas con esta situación son: Pailon, Cuatro Cañadas, San Julián, Okinawa y Chané-Petagrande.

Datos que cuentan

- Cadena de oleaginosa. Representa para las exportaciones bolivianas más de $us 470 millones, cifra registrada en 2007. Es la tercera en importancia, después del gas y los minerales, y la primera en exportación de productos no tradicionales.

- Productores de soya. Los productores dedicados a la actividad soyera son 14.000 y en su mayoría son pequeños agricultores que siembran hasta 50 hectáreas.

- Maíz. La demanda interna de maíz está en 730.0000 toneladas anuales, y entre el 65% y el 70% está destinado a la elaboración de alimento balanceado, insumo vital para el sector avícola, ganadero y porcino.

- Productores maiceros. Suman 16.000 en todo el departamento, de los cuales el 95% es pequeño productor, que siembra de una a 49 hectáreas, y el 5% restante, grande.

- Demanda de diésel. El sector productivo necesita 2.300.000 litros y se les provee sólo 1.800.000 litros, es decir, que hay un déficit de 500.000 litros. Por día, un productor necesita cerca 1.000 litros para trabajar con tres máquinas.

- Histórico de la producción. Hasta el 2005 los cultivos de arroz, soya, maíz, maní y caña de azúcar fueron en ascenso, pero desde el 2006 empezaron a descender.

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