domingo, 21 de agosto de 2011

JICA capacita a becarios indígenas y campesinos

“Cultivo arroz pero ahora con las técnicas que aprendemos aquí en las parcelas del proyecto Panlap las aplicaré para tener una mejor producción”, afirmó Yhonny Rivero, un joven productor campesino de la Central 2 de Agosto de la Comunidad 25 de Mayo. Es uno de ocho hermanos que vive en el municipio de San Buenaventura y está decidido a ser un productor de arroz exitoso, al igual que otra decena de becarios de JICA que se capacitan en técnicas que cuadruplicarán el rendimiento de este producto agrícola.

Los becarios de JICA son elegidos por sus comunidades, son jóvenes, hombres y mujeres, que muestran interés para aprender y luego transmitir con “más confianza” en sus comunidades, destacó el jefe asesor del proyecto Panlap, Koji Yamaguchi.

“Lo importante es que ellos repliquen el conocimiento de este tipo de técnicas para mejorar los cultivos de arroz”, reiteró.

Para el secretario de Relaciones de la Fespai, Arnol Mamani, esta acción es importante “porque hemos sido muy reiterativos a los hermanos que llevan este proyecto que nuestro gobierno municipal y departamental puedan quedarse con los resultados de este estudio (...) antes los estudios se los llevaban cargados cuando terminaba el proyecto. Ése era el problema”. Destacó la alianza y cooperación entre los gobiernos de Bolivia y Japón. Empero, ratifica que el gobierno departamental tiene que poner su granito de arena.

Las comunidades tacanas son 24 y las comunidades campesinas interculturales son 72, pero unas 60 se dedican a cultivar el arroz, las otras a la recolección de la castaña, aclaró Mamani.

En el sitio web del Instituto nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) se destaca que “científicos bolivianos y nipones obtuvieron, a través de un novedoso sistema de riego, una nueva cosecha que cuatriplicaría la producción del cereal en el norte paceño”.

Explican que en el norte de La Paz “los productores tradicionalmente siembran variedades del tipo estaquilla blanca y colorada. La investigación permitió introducir nuevas variedades como: noventón, jasayé, tapeque, acoleto y cheruje, que tienen un mayor rendimiento con el sistema irrigado (también llamado inundado)”.

Los sistemas de cultivo investigados son el tradicional que utiliza el chaqueo y siembra directa, sistema acostumbrado de la región; el semimecanizado, con nivelación de terreno con tractor, corte de otras plantas y tratamientos sanitarios convencionales a mano; y el de riego o bajo inundación, que mantiene a la planta en el agua durante todo su ciclo, considerando que el arroz es una planta acuática.

“Este tercer sistema, tuvo buenos resultados: el crecimiento del arroz fue rápido, no se registraron problemas de enfermedades, no se tuvo que realizar limpieza de “chume” y se podrá obtener dos cosechas por año (una cada 4 a 5 meses). Con la investigación que está en proceso se pretende confirmar que el arroz sembrado bajo inundación puede cosecharse hasta dos veces en un año”.

Impacto del clima

Sequía
Hasta hace un par de años la siembra de arroz de agosto era acompañada de luvias intermitentes que aportaban a un mejor producto. Hoy, luego de la sequía que arruinó el 100% de los cultivos, ese tipo de lluvias desaparecieron.

Producción
Seguir cultivando a secano, esperar a las lluvias, sin un sistema de riego adecuado ha provocado que la producción del arroz se reduzca en un 60% en todas las comunidades indígenas tacanas. Además no cultivan las variedades adecuadas.

Agua
El chaqueo amplía la frontera agrícola sin planificación. Los productores de comunidades interculturales denuncian asentamientos ilegales en las serranías de Ixiamas que afectan a las fuentes de agua, en la provincia Abel Iturralde.

Estrategia
El proyecto Panlap busca consolidar una estrategia agrícola forestal para el aprovechamiento de recursos naturales y el manejo adecuado de la agricultura, suelos y agua en el sector de San Buenaventura.

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