domingo, 27 de mayo de 2012

Exportación, El maní, a Europa y el ají, a Estados Unidos

Crecen los cultivos y las variedades de maní y de ají, sobre todo en los alrededores del Chaco chuquisaqueño y cruceño, y la producción a gran escala se abre paso a la exportación a los mercados de Europa y Estados Unidos.

Hilarión Ribera, un productor agrícola que cultivó 10 hectáreas de maní en la comunidad de Cerrillos, cerca del municipio de Villa Vaca Guzmán (Muyupampa), en la provincia Luis Calvo del departamento de Chuquisaca, reveló que la humedad de la tierra en los últimos años les ha permitido obtener un rendimiento promedio de hasta 40 quintales por hectárea, cuando antes apenas alcanzaban los 30.

Similar situación vive Elifonso Sibauti, un agricultor del municipio de Lagunillas, de la provincia Cordillera de Santa Cruz, que en los últimos días comenzó a cosechar las cinco hectáreas sembradas y espera este año seleccionar el grano para vender al mercado cruceño por lo menos a Bs 500 el quintal.

El grano de la familia oleaginosa se produce en gran cantidad en el Chaco chuquisaqueño y a esta altura de la década se cree que entre el 40 y 45% del total nacional.

De acuerdo con la proyección realizada por la Fundación Valles, que apoya la producción del grano desde hace una década, dentro de poco partirán contenedores con 60 toneladas comprometidas hacia Alemania, con lo que además de Holanda se suma otro mercado en la Unión Europea.

Según los datos estadísticos, en el país se estima que existen 12.000 productores de maní, de los que 3.000 están en la zona de los valles chuquisaqueños. El producto oleaginoso crece anualmente un 25%.

La Fundación Valles reportó que el valor del negocio del maní de mesa a escala nacional es de $us 14 millones. De toda la producción acumulada, el año pasado se enviaron a Holanda 20 contenedores con 18 toneladas cada uno. Ahora, además de Perú y Alemania, la expectativa es exportar también a Suiza.

Carlos Bejarano, técnico de la Fundación para la Promoción e Investigación de Productos Andinos (Proinpa), señaló que Chuquisaca, en Bolivia, está considerada como centro de origen del maní.

De acuerdo con los estudios realizados por Proinpa, la demanda del grano de la familia oleaginosa a escala nacional es de más de 40.000 toneladas por año y en la actualidad se estima una producción de cerca de 20.000 hectáreas.

El rendimiento promedio en el centro y el Chaco de Chuquisaca varía entre las dos y tres toneladas por hectárea. Solo en este departamento se estima que están involucradas en el cultivo del grano alrededor de 3.000 familias de agricultores.

Respecto al ají, ya se exporta a España y en los últimos días se enviaron las primeras muestras a Estados Unidos. Se esperan pedidos a corto plazo del producto deshidratado y molido.

En el corazón del Chaco se ha instalado el Centro de Investigación e Innovación Tecnológica Agrícola Iboperenda, que depende de la Gobernación de Chuquisaca. Esta institución desarrolla intensas prácticas en variedades de maní y ají, además de maíz y otros productos.

Con ocasión de la inauguración de la planta procesadora de gas del campo Margarita, el gobernador de Chuquisaca, Esteban Urquizu, señaló que los recursos económicos que percibirá el departamento por la nueva distribución de regalías serán destinados a dos prioridades: llevar agua a las comunidades rurales del Chaco y apoyar los proyectos productivos para garantizar la provisión de alimentos y exportar los excedentes.

De acuerdo con la expectativa de Urquizu, este año Chuquisaca recibirá $us 36 millones por concepto de regalías, pero a partir de 2013 más de $us 50 millones, por lo que se espera que con estos recursos la producción agrícola se intensifique.

Para conocer



- La Quinta Cumbre Nacional de Productores de Maní se realizará el 1 y 2 de junio en los municipios de Monteagudo y Lagunillas bajo la coordinación de la Fundación Valles. Se prevé que asistan alrededor de 150 agricultores, además de técnicos e inversionistas extranjeros.

- “La época apropiada para cultivar el grano es noviembre y diciembre. La maduración dura cinco meses. Una vez extraída de la tierra la planta se vuelca y se deja secar al sol durante una semana; es un cultivo muy complicado y de mucho trabajo”, dijo María Cerezo.

- Una vez secada la planta, se extraen las vainas y se selecciona manualmente para después pelar y embolsar. De por medio también está la selección de lo que será destinado para semilla.

- “Sacamos maní en vaina previamente tostado en horno, y el otro pelado y seleccionado; por lo general este tipo de maní se utiliza en la preparación de comidas. Hay mucha demanda”, testimonió el productor y acopiador de Monteagudo Andrés Ramírez.

- Bolivia y Perú son el centro de origen del ají. Con el paso del tiempo esta especia fue llevada a los restantes cuatro continentes y hoy es uno de los condimentos más consumidos por la gente.

- El ají mantiene su precio en un promedio de entre Bs 100 y 150 por arroba. Los productos derivados en Chuquisaca tienen que ver con el ají en polvo y ají en pasta; el kilo se vende a Bs 50.

Chuquisaqueños aportan el 90%, pero falta tecnología
Alrededor del 90% es la producción de ají en vaina que aporta el departamento de Chuquisaca a escala nacional. Ahora, el mayor desafío que tienen los productores es la incorporación de tecnología para sustentar su crecimiento y acceder a más mercados externos.

Don Celso Padilla, un agricultor que trabaja la tierra desde hace más de 30 años en su natal Muyupampa, es uno de los que insiste todos los años en la liberación de variedades de ají a través de la clasificación de semillas, pero se queja por la falta de hornos de secado y máquinas moledoras para convertir la vaina hidratada en polvo.

Don Celso cree que si el proceso de mecanización avanza, a corto plazo la materia prima sería transformada en mayor volumen y el kilo de ají puede cotizarse hasta en Bs 50.

En los últimos años la Fundación Proinpa liberó dos variedades de ají: el dulce de Huacareta y el picante del Pedernal. En la actualidad la superficie cultivada en todo el país no supera las 2.000 hectáreas.

El rendimiento promedio en los valles de Chuquisaca es de 100 arrobas por hectárea, pero en el Chaco este rendimiento supera las 150 arrobas por hectárea.

Desde hace cinco años, fruto de la migración y el cambio climático, el número de agricultores productores de ají no supera las 2.000 personas. Sin embargo, en todo el agronegocio del ají a escala nacional se estima que existe alrededor de unas 10.000 personas involucradas.

Instituciones como la Fundación Proinpa han trabajado en mejorar la calidad e incrementar los rendimientos y se ha exportado alrededor de cinco toneladas a España.

La demanda del mercado nacional para el ají supera las 4.000 toneladas por año, pero cuando hubo déficit del producto y escasez en los mercados del país, se importó ají peruano en cantidades moderadas.

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