lunes, 26 de septiembre de 2016

La tuna como forraje, una alternativa para zonas rurales áridas y semiáridas



Una investigación realizada por dos docentes de la Universidad Mayor San Simón de Cochabamba concluyó en que la utilización de la tuna como forraje es una excelente alternativa para la economía rural de las zonas áridas y semiáridas del país.

Denominado “Recuperación y valorización de cactáceas para uso forrajero, como una forma de adaptación al cambio climático para apoyar la producción animal en zonas áridas y semiáridas de Bolivia”, este estudio se desarrolló entre los años 2014 y 2015 y fue presentado en la II Feria Nacional de Investigación, Ciencia y Tecnología, realizada hace algunos semanas en el patio histórico de la Facultad de Derecho de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.

Según Litza Lazarte y Hernán Campos Garvizu, docentes investigadores de la San Simón, el uso de la tuna es una gran alternativa por los altos rendimientos que se puede obtener en términos de forraje. Esto promueve el uso de grandes superficies de terreno que no cuentan con agua de riego ni lluvia suficiente para el desarrollo de otros cultivos forrajeros más exigentes en agua y calidad de suelos.

“Por esto aseveramos que la tuna se constituye en una alternativa real para combatir el cambio climático”, sentenció la docente Litza Lazarte en declaraciones a CAPITALES.

Objetivo general

La investigación pretende recuperar y revalorizar los recursos genéticos forrajeros nativos y naturalizados, en este caso las cactáceas en general y la tuna Opuntia spp, con el fin de generar recursos y tecnología para hacer frente a la sostenida y cada vez mayor falta de alimento y agua para la ganadería, en zonas áridas y semiáridas del país. También enfrentar la erosión y desertificación de suelos, en función de lograr capacidades de adaptación al cambio climático prevalente en el mundo, explicó el docente Hernán Campos.

Objetivos específicos

Uno de los objetivos precisos de este estudio era el de recolectar accesiones de tuna en zonas áridas y semiáridas de los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, Tarija, Potosí y Santa Cruz para conservar y utilizar germoplasma de tunas Opuntia spp para el uso forrajero.

Otro, determinar la diversidad morfológica del germoplasma recolectado de tuna; establecer huertos madre de Opuntia spp con germoplasma seleccionado y caracterizado para la multiplicación y difusión de ese material a la conclusión del proyecto.

Investigación

En 2014, el Centro e Investigación e Forrajes (CIF) inició su trabajo en “La Violeta” (fundo universitario donde funciona ese centro), con la tuna como una opción forrajera para zonas áridas y semiáridas de Cochabamba, específicamente en las comunidades del municipio de Pasorapa, que actualmente sufre los efectos del cambio climático con la escasez de alimentos para el ganado. Allí, la principal fuente de alimentación es el monte nativo, que está seriamente afectado por la sequía y el sobrepastoreo desde hace varios años.

“En base a este desolador panorama y debido a la escasa experiencia local y nacional en el uso de tuna para el forraje, la investigación sentó las bases para el uso forrajero de esa especie”, manifestó Campos.

Entre los resultados más sobresalientes que han conseguido están: la recolección de 67 accesiones de tuna, la implementación de dos parcelas de conservación ex situ, y la identificación preliminar de cuatro accesiones con potencial forrajero.

Otros son: La determinación de la densidad de plantación óptima, los niveles de fertilización orgánica y química adecuados, y la implementación de dos huertos madre para la producción de material vegetal de alta calidad, que llegará a los terrenos de los agricultores para la implementación de parcelas de producción de forraje de tuna.

Proyecciones

Según Lazarte, se debe complementar la caracterización agronómica de la Opuntia ssp, para identificar otros usos potenciales de esa especie de tuna.

Mientras tanto, el trabajo con las tunas sigue adelante en el centro como parte del CIF, que además destinará recursos humanos y económicos para el manejo y conservación de los Bancos de Germoplasma ex situ de tuna mediante el Programa de Recursos Genéticos.


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