viernes, 16 de junio de 2017

“Para una hectárea de uva se necesita unos 20 mil dólares”



Con 35 años de experiencia en la vitivinicultura, José Sánchez Gareca, en entrevista con el País eN, destaca el empuje y compromiso de los productores de vid del Valle Central de Tarija para posesionar a este sector productivo como el pilar fundamental de la economía regional.

Sánchez, que preside el Complejo Productivo Cadena, Uvas, Vinos y Singanis, afirma que hubo un repunte importante en la producción de uva en los últimos años; sin embargo lamenta que el contrabando y el escaso apoyo del Estado no hayan permitido abrir nuevos mercados para el producto tarijeño. “Si hay vinos y singanis que ganan medallas y reconocimiento en el extranjero, es por esfuerzo propio de cada uno de los productores”, afirma Sánchez.
Actualmente Tarija está próxima a cumplir 50 años de vitivinicultura, y la superficie cultivada de vid oscila entre las 3.500 a 3600 hectáreas en el valle central. La producción de uva se extiende al Chaco donde hay 60 hectáreas en producción y parcelas experimentales en Bermejo y Entre Ríos.
Entre los logros del sector, Sánchez destaca que en los últimos años la Cadena Uvas, Vinos y Singanis, han buscado como autosostenerse y por ello han logrado una alianza estratégica con el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Alimentaria (Senasag), para la emisión de una guía interna de transporte para la producción regional.

El País eN (EP): ¿De dónde nace el interés de incursionar en la viticultura?
José Sánchez (JS): En 1982 yo ingresé a trabajar al Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA), ya tenía una relación muy estrecha con el tema productivo, fui especialista agrícola hasta 1988, después asumí el cargo de supervisor agrícola a nivel departamental, desde ahí remonta mi interés por lo que ha sido y es la producción viti- fruti- hortícola en Tarija.
Mi fuerte siempre ha sido la viticultura y he tenido la oportunidad de salir al extranjero a capacitarme, particularmente estuve en Chile por tres oportunidades haciendo cursos de vitivinicultura en la Quinta Región, posteriormente estuve en Mendoza y San Juan Argentina. Fueron cursos de seis meses y nos permitía prepararnos muy bien, con un compromiso de volver a Tarija y seguir trabajando para el país.
Esa experiencia ha hecho, que cuando se dio la crisis en la gestión del doctor Hernán Siles Suazo y con la devaluación del bolivianos, el sueldo lamentablemente no alcanzaba ni para comer, entonces tuve que tomar una decisión de volver al campo porque yo procedo del campo.
Ahora resido en Calamuchita, Muturayo y he visto que la viticultura sabiéndola manejar técnicamente es rentable y se puede hacer mucho. Así he contribuido con mis conocimientos adquiridos en el extranjero.

EP: ¿Cuánto tiempo lleva trabajando en la viticultura?
JS: Ya llevo casi 35 años en el negocio de la viticultura del cual me siento orgulloso de ser pionero en la parte tecnológica y soy uno de los pocos productores que tengo riego a goteo mostrando las bondades de la tecnología. Estamos siempre a la vanguardia.

EP: Con esa experiencia ahora inició un emprendimiento ¿Qué produce su factoría?
JS: El 2016 inicié una pequeña factoría con la que elaboro singanis y vinos especiales de forma artesanal. Esta experiencia la arrastro desde hace unos 10 años atrás pero que la logré consolidar el año pasado. Primero producía vino artesanal para consumo familiar, amigos y colegas.
Ahora ya eche a andar este emprendimiento mediante una alianza estratégica para la parte de comercialización. El vino se llama: Secretos del Valle y estoy produciendo dos tipos de singanis con la etiqueta: El Cumpa, productos que se lanzó al mercado el 11 de febrero, y ya están en el mercado de La Paz zona sur y vamos a instalar una sucursal en la zona de San Martín de Tarija.

EP: ¿Cómo se empezó a darse esa prioridad al cultivo de la vid en el valle central de Tarija?
JS: La uva es uno de los orgullos que debemos tener los tarijeños, ha sido el Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA) a través de sus técnicos y un extensionista Ariel Avilés, un chuquisaqueño, que se logró introducir la tecnología en la viticultura de Tarija, hablo de los sistemas de conducción y variedades de vid que recomendaba él para cultivar las primeras parcelas que hizo en Tarija.
Después vinieron los voluntarios alemanes, que trabajaron con la cooperativa Santiago Limitada, hablo del año 1965 adelante, todo ese periodo hasta 1975 fue un periodo de introducción y aterrizar en cuanto a tecnología, porque en el valle central éramos horticultores producían maíz, papa y algunos frutales.
Hemos tenido un auge extraordinario de crecimiento, a partir de 1985 a 1995 se ha un auge excelente con mucha inversión privada, capitales que echaron al campo, el propio productor que ha sido inteligente y empezó a comprar tierras, hacerse préstamos.

EP: Si bien, hoy el cultivo de la vid representa la base económica de Tarija ¿Cuánto cuesta producir uva? ¿Trabajan con créditos de entidades financieras?
JS: La introducción de la vid fue con una inversión de mucho dinero porque no es un cultivo para un año sino para 20 años, implica tener una serie de conocimientos. La producción de uva en Tarija es toda una historia que ha sido estructurada en silencio pero con empeño familiar e inversión bastante elevada, con créditos cuyos e intereses que eran altísimos.
Valió mucho la Cooperativa Angostura Limitada, y también uno de los pioneros de la viticultura como don Julio Kohlberg, hicieron que esto crezca porque fue la primera empresa que empezó a comprar uva. También estaba la empresa San Pedro, un monumento nacional tema de vitivinicultura allá en Camargo, pero lamentablemente se llegó a perder.

EP: ¿Las entidades bancarias apoyan las iniciativas productivas del sector vitivinícola?
JS: Como Cadena Uvas, Vinos y Singanis, logramos equilibrar la balanza con la banca en Tarija. Hoy gracias al esfuerzo del sector vitivinícola se ha gestionado normas, como el caso de la alianza del Banco de Desarrollo Productivo, por ejemplo hemos logrado acceder a créditos a un 6 por ciento, ahora las líneas y productos bancarios a ese porcentaje.

EP: ¿Qué porcentaje de esas 4.200 mil familias productoras acceden a créditos bancarios?
JS: Todos prácticamente estamos bancarizados, unos de un nivel más a menos, pero todos trabajamos así. En realidad son créditos a mediano y largo plazo, porque para iniciar la plantación de una hectárea de uva se necesita arriba de 20 mil dólares, para ello necesariamente hipotecamos los terrenos, casas y lotes lo que tengamos registrados legalmente en Derechos Reales.

EP: ¿Cuántas hectáreas de vid se cultiva ahora en el Valle Central de Tarija?
JS: Hoy que la vitivinicultura tarijeña está en ascenso. Estamos casi a 50 años de vitivinicultura en Tarija con todos sus elementos y esto ha permitido que estemos superando las 3.500 a 3.600 hectáreas en el valle central. Actualmente, en promedio, un productor tiene unas ocho a siete hectáreas, los pequeños que tienen una hectárea y el medio como el caso mío estamos en tres hectáreas. Son 4.200 familias que se dedican a la producción de uva.

EP: ¿A cuánto asciende la producción de uva de Tarija?
JS: En producción de vid, el año pasado estuvimos con un 1 millón 50 mil quintales, hoy estamos aproximadamente con un 1 millón 250 mil quintales. Este incremento se debe al auge con el proyecto múltiple de San Jacinto donde varios terrenos entran en riego y hoy superamos las 3.500 hectáreas cultivadas con viñas.

EP: ¿Cómo emergió el Complejo Productivo Uvas, Vinos y Singanis?
JS: Estamos legalmente constituidos desde el 2008, es una alianza estratégica público-privada donde los privados tenemos mayor representación de instituciones. El complejo ha tenido un auge y un bajón, primero cuando nació fuimos apalancados por los Países Bajos y logramos fortalecer la vitivinicultura en Tarija.
Poco a poco hemos logrado eslabonar el sector, que era muy difícil porque por un lado estaban los industriales y por otro los pequeños productores. Esta Cadena ha permitido unir al sector porque es una necesidad integrarse y ambos nos necesitamos. Otro aspecto que destacar es que se logró un poco potencializar la asistencia técnica a través del Centro Nacional Vitivinícola (Cenavit), antes hoy Centro Vitivinícola Tarija (Cevita).
Hoy estamos posesionados como una entidad organizada que tiene como pilar fundamental el pequeño productor en función a lo que son las Asociaciones que están eslabonadas a través de ANAVIT, además de los industriales que también producen uva que se llaman Asociación industrial vitivinícolas (ANIT) también está la Asociación de Etnólogos y la parte estatal en este caso de la Gobernación. En resumen son tres entidades CEVITA, INIAF, SENASAG y la Cámara agropecuaria de Tarija.

EP: ¿Cuál es el aporte económico de la Cadena productiva Uva, Vinos, Singanis a Tarija?
JS: Nosotros mandamos a hacer un estudio a la empresa Captura Consulting con apoyo de la Gobernación, Fautapo y Anavit, esto nos da el dato que solo en el tema de uva movemos en el mercado interno arriba de 30 millones de dólares, eso es un aporte de los pequeños productores con un 60 por ciento de su producción que se vende al mercado nacional. Otro porcentaje de un 40 por ciento que entregamos a las bodegas. Entonces, como Complejo Productivo Uvas, Vinos y Singanis estamos por encima de los 140 millones de dólares que movemos económicamente en este rubro.

EP: ¿Qué proyectos están en curso para potenciar la cadena?
JS: Luego cumplir de alguna manera ese proyecto de eslabonamiento del sector, hoy estamos apalancando acuerdos y convenios con entidades nacionales e internacionales para potenciar la Cadena Uvas, Vinos y Singanis.
En los últimos años, la Cadena ha buscado cómo autosostenerse porque ya no tenemos financiamiento externo, para ese efecto hemos hecho una alianza estratégica y logramos una Resolución Nacional con el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Alimentaria (Senasag), que nos permita la emisión de una guía interna de transporte para nuestro producto como un primer paso para luchar contra el contrabando.
Estamos parados, no por milagro de autoridades, sino por esfuerzo propio del sector productivo cuando nos catapultamos para llegar a la cantidad de hectáreas que tenemos ahora.

EP:¿Cuánto afecta el contrabando al sector vitivinícola?
JS: En ese tema aún estamos a medias, hemos logrado bajar el 50 por ciento el contrabando de uva, eso es un gran logro. Tuvimos que hacer alianzas estratégicas desde el 2008 para ser fuertes en la lucha contra el contrabando y logramos dos leyes, una nacional y otra departamental que ahora son un respaldo para que el Senasag pueda proteger la producción local.
Ese 50 por ciento, representa 10 millones de dólares que hemos recuperado para los productores, solo en uva de mesa; pero en el tema de la Cadena Uva, Vinos y Singanis son 70 millones que nos quita el contrabando por los derivados de uva, como el vino en cartón, etc. eso falta todavía que el tarijeño tome conciencia.

EP: ¿En su gestión qué aspectos destacada en para fortalecer la Cadena Uva, Vinos y Singanis?
JS: Esta organización ha permitido visibilizar al sector ante el Estado, hasta ahora el Estado no le ha dado importancia. Hace poco recién se dieron cuenta que la viticultura amortigua el colchón económico del departamento de Tarija. Esto porque si se acaba el gas, nosotros los viticultores pasamos a ser los comandantes de la economía de Tarija, entonces recién se dieron cuenta. Hoy recién están tomando conciencia de eso, y nos llaman a reuniones y cosas similares.
También estamos exigiendo a la Gobernación que cumplan la oferta electoral, ellos dijeron 10 mil hectáreas de uva cultivadas en el Valle Central de Tarija, y junto a ellos abrir las puertas para promocionar nuestro producto y llegar a exportar y los industriales tenga facilidades para sacar el vino y singani
Ha esfuerzo propio los vinos y singanis de Tarija están en el mercado internacional ganando medallas de plata y oro, pero a pesar de eso los tarijeños no despertamos que hay que abrir las puertas.

EP: El cultivo de uva se expandió en O´Connor y el Chaco ¿Trabajan en coordinación con los productores de esa zona?
JS: Somos autores de esa expansión, hicimos una alianza con Chile para obtener plantines injertados. Las primeras sepas se ha introducido en Caraparí, después Yacuiba y Villa Montes, actualmente hay 60 hectáreas de viñedos en el Chaco, también hay parcelas demostrativas en Bermejo y Entre Ríos para lo cual coordinamos por teléfono, la asistencia técnica.
También estamos asesorando en el Valle Alto de Cochabamba, esto porque todos los viticultores del país son socios de ANAVIT pero con sus respectivas representación, como es el caso de los Cintis en Chuquisaca. Todos los miembros de ANAVIT, están potenciándose a través de convenios y acuerdos que hemos logrado nosotros.
En el Chaco hay que rescatar el apoyo de la parte estatal como las subgobernaciones y alcaldías que han aportado con la perforación de pozos de agua y el productor lo único que ha hecho fue instalar su viñedo a riego por goteo. Esto porque el problema número uno en el Chaco es el riego y la carencia de agua.

EP: Por otro lado ¿Cuánto tiempo presidio ANAVIT?
JS: Estuve ocho años que corresponde a dos gestiones (2008-2015) y deje un año la organización porque entré a trabajar a la Gobernación y el vicepresidente asumió el cargo como corresponde, ahora está a cargo Rolando Altamirano que procede de la zona San Juan del Oro. La gestión (2018) se realizará el Congreso Nacional donde seguramente se ha de renovar la Asociación nacional.

Nombre
José Sánchez Gareca
Nacimiento
Cercado - San Andrés, 13 de junio 1948
Profesión
Ing. Agrónomo
Actividad
Presidente del Complejo Productivo Cadena, Uvas, Vinos y Singanis
Oriundo de San Andrés, se trasladó a la ciudad de Tarija a los 14 años para cursar la secundaria, se tituló como Agrónomo de la UAJMS. Trabajó en el IBTA del cual es jubilado y se especializó en vitivinicultura en Chile y Argentina.

“La uva es uno de los orgullos que debemos tener los tarijeños, ha sido el Instituto Bolivianos de Tecnología Agropecuaria (IBTA) a través de sus técnicos que logró introducir la tecnología de la vid a Tarija”

“Como Cadena Uvas, Vinos y Singanis, logramos equilibrar la balanza con la banca en Tarija. Hoy gracias al esfuerzo del sector vitivinícola hemos logrado acceder a líneas de créditos de 6 por ciento”

“Actualmente, en promedio un productor de vid tiene unas ocho a siete hectáreas, los pequeños tiene una hectárea y el productor medio como el caso mío estamos en tres hectáreas”

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